Epicondilitis del codo (Codo de tenista)

lunes, 31 de diciembre de 2007

DESCRIPCIÓN
El codo de tenista ó epicondilitis es una lesión de los músculos y tendones en la cara lateral externa del codo, que procede de un sobreuso o de esfuerzos repetitivos a ese nivel. La contracción repetida de las fibras musculares del antebrazo genera una tensión localizada en los puntos de inserción de los tendones en el hueso del codo.

MECANISMO DE LA LESIÓN
- Epicondilitis lateral.
La lesión más frecuente de extremidad superior en el tenis es la lesión lateral de codo, resultado de un esfuerzo excesivo o repetitivo sobre los tendones extensores del antebrazo, en particular los del músculo extensor corto del carpo. Más frecuente en el jugador amateur , la lesión suele ser resultado de un revés con mala técnica (golpear la bola a contragolpe, cargando la energía sólo en el antebrazo, en vez de en todo el brazo desde el hombro), o de un potente saque de smatch en el que se combinen pronación (palma hacia abajo) y flexión rápida de la muñeca, cargando todo el esfuerzo en los referidos tendones extensores del antebrazo.

- Epicondilitis medial.
Es menos frecuente, y ocurre de forma característica con actividad flexora y pronación simultáneas de la muñeca, como puede ocurrir:

  • 1) al final de la volea, cuando el jugador flexiona rápidamente la muñeca para llevar la raqueta hacia delante.
  • 2) en la primera fase del saque, cuando se localiza todo el esfuerzo en los tejidos mediales del codo.
  • 3) el llamado "codo de golfista" que se da en el codo derecho de un jugador de golf diestro cuando lleva a cabo un swing defectuoso con el tronco rígido.
  • 4) el llamado "codo de nadador", que se da por falta de técnica en algunos estilos de natación, especialmente espalda.
Debe tenerse en cuenta que la epicondilitis no se limita a jugadores de tenis, golf, béisbol o nadadores, sino que se puede dar en cualquier actividad que ponga los compartimentos medial o lateral del codo bajo esfuerzos repetitivos similares (martillear, uso de destornilladores, o incluso trabajo de ordenador, etc.)
SIGNOS Y SINTOMAS
De forma general, en toda epicondilitis puede notarse dolor al sujetar o agarrar objetos, falta de fuerza en el antebrazo, y dolor a la presión en el codo, en los puntos de inserción de los tendones. Además, existen una serie de signos específicos que dependerán del tipo concreto de epicondilitis.
REHABILITACIÓN
La epicondilitis medial o lateral es frecuente, y suele producir incapacidad. El tratamiento rehabilitador tiene éxito, pero conviene esperar a que el dolor haya cedido o sea mínimo antes de empezar la rehabilitación. En general, cuanto más tiempo dure el dolor, más largo va a ser el período de recuperación completa.

En general, el proceso de rehabilitación puede dividirse en 3 fases:

FASE 1. Básicamente, Disminuír la inflamación y el dolor. consiste en reposo, frío local (hielo) y, si es necesario, antiinflamatorios.

FASE 2.Mejorar la flexibilidad, y aumentar la fuerza.

Ejercicios suaves de contracción muscular consistentes en flexión, extensión y rotación de muñeca. Suele seguirse la siguiente secuencia:

  • 1) Extensión de muñeca.
  • 2) Flexión de muñeca.
  • 3) Flexión-Extensión combinadas de muñeca.
  • 4) Pronación/Supinación del antebrazo.
  • 5) Extensión de los dedos.
  • 6) Ejercicios de flexión de dedos con una pelota.
FASE 3. Mejorar la fuerza muscular, mantener y mejorar la flexibilidad, y volver gradualmente al nivel previo de actividad deportiva. A veces, en esta fase, conviene hacer modificaciones en el equipo.
Ej: una mala raqueta puede haber contribuído al desarrollo de la epicondilitis.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

Ocasionalmente es necesaria la cirugía si la epicondilitis no responde al tratamiento conservador. La técnica no es tan eficaz como muchas otras intervenciones y no se recomienda a menos que se haya completado un programa adecuado de tratamiento no quirúrgico.
La intervención consiste en la liberación de una parte de la inserción ósea del tendón. Esto disminuye la tensión del tendón y permite que mejore la vascularización de los tejidos, necesaria para el proceso de cicatrización. Tras la cirugía, es conveniente continuar con los ejercicios de estiramiento y potenciación para prevenir recidivas. La recuperación completa se consigue generalmente entre seis semanas y cuatro meses.

GUÍA PARA LA SELECCIÓN DE LA RAQUETA
1) Material- Las de grafito se consideran las mejores en cuanto a control de vibración y torsión.

2) Tamaño - Se prefieren las de tamaño medio (95-110 pulgadas cuadradas). Las más grandes pueden conseguir mejores golpes, pero hacen el brazo más susceptible a lesiones. Asimismo, el tamaño del mango tiene que ser ajustado a la mano de uno para impedir el movimiento excesivo de muñeca.

3) Cordaje - Nylon sintético, con recordaje al menos 1 vez al año. En cuanto a la tensión, conviene mantenerla en el límite bajo más que en el alto, lo que disminuye la vibración transmitida al brazo.

REFERENCIAS
PULSOMED. Tu otro médico. http://www.tuotromedico.com/index.html 2008
2008

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